sábado, 24 de enero de 2026

Y qué es un coche bello

 

Bueno... Es una pregunta fantástica. Es tan buena pregunta, como difícil de encontrar su respuesta. Seguramente podríamos empezar a hablar de qué es la belleza, ¿no? 

Siendo así, tendríamos que retrotraernos a la antigüedad. Desde el principio de los tiempos, una vez superadas las necesidades básicas de supervivencia, entiendo que todos los seres humanos comenzaron a valorar la belleza.

Todos los grandes pensadores, han intentado establecer una definición sobre le concepto de lo bello. Al menos, así lo recuerdo yo, de mis años de juventud, cuando trabajábamos el tema en el área de filosofía, en bachillerato y en el curso de orientación universitaria.

Para no dar muchas vueltas, vamos a poner un ejemplo de lo que pensaban los grandes filósofos clásicos, como Aristóteles. Nos dice este autor, que para mí situó varias definiciones muy interesantes sobre diversos conceptos, al igual que ejerce un influjo en nuestras bases de pensamiento actual, nos dice que la belleza es una cualidad objetiva y valiosa por sí misma, que es agradable, y se caracteriza por la simetría, el orden, la proporción y un tamaño, adecuados.

A la vista de esta definición, o acercamiento al concepto, podemos poner muchos peros, muchas preguntas, como por ejemplo, que a veces, en el desorden se podría encontrar cierta belleza... O que en algunos casos la desproporción hace algo atractivo... Pero, reconozco que si me preguntan qué es algo bello, pienso algo muy parecido a Aristóteles. Algo bello, es algo que agrada a la vista, y al resto de los sentidos. Hago hincapié en la vista, pues lo bello, en el caso del diseño automotriz, entra, sobre todo, por los ojos. También por los oídos, cuando escuchamos la sinfonía de cilindros pistoneando. El tacto entra en juego, cuando tocamos los materiales del interior, el cuero vuelto del volante, la tapicería, los riñones apretándose contra el asiento en una aceleración, eso también es tacto.

                                    Pegaso Z-102 Classic Car Madrid 2025

Y, por último, el olfato. Cuando abres la puerta de un coche, ese olor característico de las moquetas de cada marca automovilística, a mí al menos, me llama poderosamente la atención. Este extremo, lo he vuelto a sentir, últimamente, cuando conseguí mi Golf GTI de 1988. Lo limpié a fondo, y cuando llegué bajo los asientos, en la moqueta, detecté el mísmisimo olor que emanaba del acabado interior y flamante de un Volkswagen Polo, que mi padre, pudo adquirir en 1986. Era absolutamente el mismo aroma. Ocurrió lo mismo, cuando subí por primera vez en mi C70 de 2001. Olía exactamente igual que mi Volvo V70 de finales de 2000. Las moquetas exhalan un olor fuerte y característico. Entiendo que va por marcas, y por épocas.                                    

Volviendo a la pregunta que muchos amigos me hacen, ¿qué caracteriza a un coche bello? A la vista del concepto de belleza, podríamos decir que simplemente, sería un coche que sea agradable a la vista, en un primer momento, y al resto de los sentidos -salvo el gusto- una vez entramos en él, y podemos conducirlo. Es una respuesta simple, algo agradable a nuestras sensaciones.

Si afirmamos este extremo,  cualquier coche, seguramente sea bello. Incluso algunos modelos que en el pasado nos parecían feos, ahora cuentan con grupos de seguidores. Quiero decir que aquí entra la subjetividad. Entramos en contradicción con Aristóteles, pues él nos hablaba de objetividad...

Entonces, ¿cómo nos ponemos de acuerdo cuando vemos un coche y a la mayoría nos parece bonito? En el curso de diseño que hice con Driving Your Dream y la escuela de diseño Luppo Design, se trabajaron algunos conceptos interesantes sobre el diseño de coches, y las sensaciones y recuerdos que nuestro cerebro evoca al ver un coche. Se parece mucho a lo que nos dice Aristóteles sobre proporción, magnitud o tamaño razonable, simetría y orden. 

Nos suele gustar mucho la simetría, casi absoluta de un coche. Cuando se pusieron de moda los retrovisores de menor tamaño en el lado del pasajero, en principio, pareció un rasgo distintivo e interesante, pero con el tiempo, nos acabamos cansando de aquello. Al ver un coche totalmente simétrico, nos resulta armonioso, agradable a la vista, no hay nada que llame poderosamente nuestra atención, como sí ocurre cuando hay algo diferente a un lado, o a otro. 

En el mismo plano, podemos trata el asunto del tamaño razonable. Si no nos cuadra el tamaño de las ruedas, respecto a la carrocería, notamos algo extraño. Nuestro cerebro detecta que algo no cuadra. Por poner algún ejemplo, en los coches actuales, si montamos ruedas de coches de los ochenta, de 13 o 14 pulgadas, notaremos al instante que algo no cuadra. 

Con el orden, ocurre algo parecido. Si vemos un coche lleno de pilotos traseros, localizados en lugares dispares, aparte de que seguramente, no pasaría las homologaciones actuales, notaríamos una sensación extraña. Al igual, ocurre en el interior. Cuando te sientas a los mandos de un coche, y su disposición de controles, es del tipo de aquellos satélites que llevaba el Citröen Visa, o las palanquitas que se montaron en los Ibiza de primera generación... Sentimos una sensación, un poco extraña. Es cierto, que en este aspecto puede que se de una sensación más motivada por la extraña ergonomía a la hora de accionar los controles, que por el simple hecho del diseño.

                                    Fiat 124 Abarth Spider, Classic Car Madrid 2025                        

Dicho todo esto, es cierto que puede haber mucha subjetividad a la hora de hablar de si un coche concreto es bello, o no lo es. Igual de cierto es que en la mayoría de casos, todos nos ponemos de acuerdo a la hora de decir si éste o aquel coche es bonito. 

Me considero una rara avis en este aspecto, pues, por poner un ejemplo de mis gustos automotrices, el primer coche que yo compré fue mi Volvo V70 de finales del año 2000. Lo compré de ocasión en el año 2007. Y cuando lo vieron mis amigos, casi se les escapa la risa. Se trataba de un V70 de segunda generación, ya mucho más redondeado que lo de primera. El morro muy parecido a los S60 y S80 de la época. Pero, aun así, el corte final trasero era abismal. La carrocería se deslizaba hacia atrás, y de repente, sin previo, ¡zas! Se daba un tajo bestial y totalmente vertical... Y a mí, aquello me parecía bello. Con 25 años, era el coche que siempre había soñado. Una vez subías dentro, la sensación era totalmente diferente. En el interior sí había acuerdo con mis amigos en que se trataba de un coche bello, agradable y muy interesante para viajar dentro. Siempre fui un enamorado de las líneas rectas de Volvo en los años 80. La sensación que causaba en mí, este coche, es que los diseñadores seguían manteniendo el lenguaje de marca, pero introduciendo de manera sutil una suavidad de líneas. Era un auténtico Volvo, con cortes radicales en el diseño, pero, a la vez, se añadía un lenguaje de diseño fresco y fluido. Mucho más orgánico, que en mi anterior 340 GL.

                                    Volvo V70, finales año 2000


                                    Volvo 340 GL, año 1989


Como ejemplo de coche bello, diría el Jaguar E-Type. Dejaré un vídeo sobre el último tipo E que he visto en directo. Fue en Classic Madrid, en febrero de 2025. En el stand de uno de los mejores restauradores de España, y seguramente del mundo. Estad atentos al canal.

                                    Jaguar E-Type, stand Juan Lumbreras Classic Car 2025


Un saludo, amigos.-




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