Muchas veces, subo por primera vez en el coche nuevo de un amigo o familiar, y pienso, es un coche bueno. Pero qué tiene ese coche para que diga que es bueno.
Sin dar muchas vueltas, para mí, hay dos aspectos para que digamos que un coche es bueno.
El primer aspecto, es la calidad percibida. En este apartado hay infinidad de expertos estudiando cómo percibimos un coche, cada uno de sus mecanismos, la sensación háptica que recibimos cuando pulsamos o accionamos cualquier mando del coche.
Por otro lado, encontramos la fiabilidad. la cual es clave para poder decir que un coche es bueno. Recuerdo una gran reflexión que me hizo un amigo sobre la fiabilidad. Me decía: "cuando los coches son nuevos todos son muy buenos y fiables, pero hay que hacer la radiografía de cómo ves la mayoría de unidades de un modelo concreto cuando tiene 10 años". Me hacía la comparativa entre dos modelos compactos de diferentes marcas. Continuaba diciendo, como ves la mayoría de este modelo se encuentran bastante descuidados y machacados; y sin embargo, la mayoría de las unidades que hemos visto de este otro modelo se conservan bastante bien. Había que indicar "la mayoría" pues hay casos individuales en los que el propietario es muy cuidadoso, aunque el coche no sea demasiado bueno, y lo mantiene en perfectas condiciones. Por el contrario, hay propietarios descuidados, que destruyen hasta el coche más fiable.
Habiendo hecho una introducción de los dos aspectos que considero más importantes a la hora de asegurar si un coche es bueno, vamos a desgranar cada parte.
Volviendo al primer aspecto. Podemos afirmar que en el apartado de calidad percibida, yo me fijo en los siguientes apartados:
- Ajuste de las piezas exteriores de la carrocería. Cuando todas las líneas de las diferentes piezas de la carrocería, chapas, cristales, pilotos, faros, encajan a la perfección, es un primer contacto que nos hace percibir que un coche está bien construido.
- Sonido al abrir y cerrar las puertas. En este apartado hay infinidad de horas de estudio y trabajo, para hacer que los mecanismos y dispositivos implicados en este aspecto suenen como los usuarios percibimos que debe sonar un coche de calidad. Es muy importante destacar que no es que haya sonidos que sean sinónimo de calidad, sino que las personas identificamos y asociamos sonidos concretos a la calidad de construcción. Los ingenieros encargados de este aspecto, se aseguran y estudian cuáles son esos sonidos que nosotros asociamos a calidad de fabricación, para ir modulando los dispositivos implicados en este asunto, y que suene como queremos que suene.
- Menos pliegues en las chapas de carrocería. Cuando me asomo al techo de un coche y veo pliegues en la zona que alberga la baca, me transmite cierta sensación de inferioridad, respecto a los coches que no tienen pliegues pronunciados en esta zona. Me da mayor sensación de calidad un techo con un pequeño escalón en las zonas laterales, que un techo con un gran pliegue en dicha parte.
- Muchas superficies curvas en el diseño de la carrocería. Cuando vemos muchas áreas orgánicas, como se denominan en la actualidad, percibimos calidad en la fabricación, aparte de que, en realidad, se le añade complejidad a la construcción, desde el punto de vista del estampado de las diferentes piezas de la carrocería.
- Tacto de los materiales interiores. Si los materiales son agradables al tacto, el coche entra por los sentidos. Y qué es agradable al tacto. En mi opinión, hay materiales que deben extremadamente suaves, y hay otros que deben mostrar agarre. Por ejemplo, creo que la parte central de los asientos debe ser muy suave; en cambio, las zonas laterales, deben tener cierto agarre. Mi tapizado favorito es el que combina cuero en los laterales y zona delantera de la banqueta, con alcantara en el centro. Respecto a los mandos de control, de todo tipo, me gusta que envíen una sensación de vuelta a la hora de accionarlos. Esto es lo que los ingenieros en ergonomía denominan sensación háptica. Que tú sepas que lo has accionado. Este aspecto es muy importante a la hora de conducir. Si estás conduciendo en mitad de una tormenta, quieres tener claro si has accionado el desempañador, y quieres que actúe rápido. Si el mando en concreto no te deja claro si lo has activado o no, te genera dudas y nervios, por la situación.
- Aspecto de los materiales interiores. Cuando se aprecian decoloraciones, o desgastes excesivos, en un coche con no demasiados años, se da una percepción de mala calidad. Cuando los tonos son parejos, y no se aprecian grandes desgastes, aunque el coche tenga muchos kilómetros, se aprecia una calidad de materiales de primera.
- Continuación del diseño del salpicadero en los paños de las puertas. Cuando me subo a un coche, en el que veo un diseño continuado entre el salpicadero y las puertas laterales, sin ningún tipo de desajuste o escalón en los materiales, me llega una sensación de calidad importante. Si hay algún escalón, aunque el diseño sea continuado, transmite mala sensación.
- Ergonomía. Pura y dura. Que cada mando, que cada hueco portaobjetos, que cada reposabrazos, reposacabezas, que todo esté en su sitio. Hay aspectos menos importantes, como la localización del freno de mano, o la cerradura de arranque del coche. Ya sabemos que unas marcas la sitúan a la derecha de la columna de la dirección, otras, a la izquierda. Algunas marchas, sitúan la cerradura de arranque sobre el salpicadero a un lado o a otro del volante, incluso ciertos coches la llevan en la consola central, al lado de la palanca del cambio... Esto no tiene una importancia, pues se arranca el coche en parado con tranquilidad. Pero los mandos que se utilizan en marcha, es fundamental que caigan a la mano, para no distraer nuestra atención de lo verdaderamente importante: la conducción.
- El olor. Me encanta el olor que emanan las moquetas de los coches nuevos. Este olor se puede mantener en el tiempo. Si se higieniza el coche de manera correcta, y de forma periódica, ese aroma original, se va manteniendo en el tiempo. Si no se cuida este aspecto, los ácaros van haciendo su trabajo, y al subir a un coche viejo y sucio percibimos ese olor a polvo interiorizado en las moquetas y guarnecidos tan desagradable.
- La modularidad y los reglajes en asientos y volante. Me parece un detalle de calidad, que los asientos dispongan del mayor número de reglajes posible. En especial, el del conductor, junto con los ajustes del volante, son fundamentales para conseguir la posición de conducción ideal.
- Hay muchos otros pequeños detalles, que denotan calidad en un coche. Como pueden ser unos parasoles con extensores para que en las rendijas que quedan entre el retrovisor interior y los parasoles, no se cuele ningún rayo de sol en un giro, y te deje cegado por unos instantes.
- Precisión del volante, palanca del cambio, pedales de acelerador, freno y embrague. Aunque estos controles se podrían incluir en ergonomía, no me refiero exactamente a la colocación, respecto a nuestras extremidades. Me refiero a la precisión entre el manejo del control y la ejecución de la mecánica. Cuando giras ligeramente el volante, y el coche responde inmediatamente, te transmite mucha seguridad, y sensación de calidad. Es cierto que en este apartado influyen muchos dispositivos mecánicos. Sin ir más lejos, la rapidez de respuesta de la dirección está muy relacionada con el diámetro de las llantas, la presión de inflado de los neumáticos, cotas de dirección, esquema delantero de suspensión...
Todos estos aspectos no tiene sentido evaluarlos en un coche nuevo. La mayoría de estos parámetros se pueden comprobar después de varios años de uso y kilómetros en el tablero de instrumentos. Cuando son nuevos los coches, como decía mi buen amigo Miguel Ángel, todos son buenos, y todos tienen buen aspecto.
Respecto al otro apartado, el de la fiabilidad. Qué es fiabilidad. Fiabilidad es pasar por el taller lo mínimo posible, si es sólo para mantenimiento, hablamos de una alta fiabilidad. Igualmente, fiabilidad es que el coche no te deje tirado, en mitad de la carretera, o una mañana de invierno a la hora de arrancar.
También cabe destacar que si no se sigue un mantenimiento mínimo, no se puede esperar o evaluar la fiabilidad de un modelo concreto, pues se le está castigando, y haciendo funcionar en unas condiciones que no son las normales y esperadas para la mecánica. Hoy en día, la mayoría de fabricantes recomiendan unos intervalos de mantenimiento bastante altos, en cuanto a kilómetros. Por ejemplo, 20, 25 o, incluso, 30.000 kilómetros, entre cada cambio de aceite. Recuerdo cuando el aceite, de tipo mineral, se recomendaba cambiarlo a los 5.000 kilómetros. Ya que tenemos la suerte de que, ahora, se pueden extender los intervalos de mantenimiento mucho más que antiguamente, qué menos que cumplirlos a rajatabla. Si nuestro mecánico de confianza nos indica que hay una rótula o un silentblock, o las pastillas de freno, para cambiar, hay que hacer el esfuerzo económico y cambiarlo. Nos ahorrará dinero en el largo plazo, y sobre todo, y por encima de todo, llevaremos nuestro coche en condiciones de seguridad.
La fiabilidad no sólo depende de la calidad de los materiales que se nos entreguen cuando compramos el coche, también influirá el mantenimiento que le demos, y el cariño con el que tratemos nuestro coche. En este aspecto siempre me acuerdo de mi abuelo. Iba conduciendo, casi volando sobre el asiento, por ir en cierta tensión en zonas bacheadas. Iba sufriendo sin parar por su coche. Igualmente, conducía con una suavidad inusitada, hacía todos los cambios de marcha, casi como si el coche fuera automático, los pasajeros y la carrocería mantenían una linealidad sorprendente. Es cierto que mi abuelo llevaba muchos kilómetros a cuestas, y no en los mejores aparatos del mercado. Me contaba, muchas veces, la ingente cantidad de coches que había gastado a lo largo de su vida profesional. Era visitador médico. Se recorría las provincias de Albacete y Cuenca, con sus sierras y carreteras de cualquier manera, hace 60 años. Los Citroën 2CV y Dyane 6 le duraban menos que un pastel en la puerta de un colegio. Se le fundían. Cada año, uno nuevo.
En fin, si cuidamos nuestro coche, percibiremos una mayor calidad en relación a si somos descuidados.



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